Que complicada es la vida…. Y que
sencilla a la vez. Cada vez estoy más segura de que todo lo que me pasa ya está
trenzado, tejido de antemano; tramas y urdimbres de historias paralelas, de vidas que
nunca se cruzan, pero que tienen mil hilos en común.
De vez en cuándo - y ya me
gustaría a mi saber porque extraña regla de tres- necesito oír una
canción de Miguel Ríos. Una de las menos conocidas de él… una balada que escucho indiferente, porque el inicio del tema, es pelín "tétrico" Pero cuando llega la subida
del estribillo... En ese preciso momento, no sé que extraño fuego prende dentro
mío que he de apaciguar con una lágrima. Una letra que no he vivido nunca, que
no me recuerda a nada ni a nadie en particular, pero que consigue hacer estremecer
hasta la última de mis neuronas.
Siempre igual, desde hace… cienes
y cienes de años…
Y escuchando a un Miguel, llegué
a otro. Al Miguel de mis amores… Bosé. Cliqué al azahar una de las canciones
que me ofrecía el margen derecho del YT y apareció otra de mis canciones de
toda la vida… Otra de esas que procuro escuchar con los ojos cerrados y que
también me tiene enamorada desde mi más tierna adolescencia, cuándo entre
sueños y suspiros de acné, creía que mi Miguel me la cantaba solamente a mi.
Esa, “Morir de amor” “Creo en ti”…
Esta vez, no cerré los ojos. Los
auriculares me aislaban por completo del mundo exterior, aunque estaba sola en
casa y no tenía exterior del que aislarme. Y una imagen me hizo ver el
significado de estas dos canciones… de las estrellas, de armonías, de luz, de secretos y silencios….
Que complicada es la vida y que
bien tejida está.
