lunes, 30 de abril de 2012

Hebras de vida, redes de música...



Que complicada es la vida…. Y que sencilla a la vez.  Cada vez estoy más segura de que todo lo que me pasa ya está trenzado,  tejido de antemano;  tramas y urdimbres de historias paralelas, de vidas  que nunca se cruzan, pero que tienen mil hilos en común.

De vez en cuándo - y ya me gustaría a mi  saber  porque extraña regla de tres- necesito oír una canción de Miguel Ríos. Una de las menos conocidas de él… una balada que  escucho indiferente, porque el inicio del tema, es pelín "tétrico" Pero cuando llega la subida del estribillo... En ese preciso momento, no sé que extraño fuego prende dentro mío que he de apaciguar con una lágrima. Una letra que no he vivido nunca, que no me recuerda a nada ni a nadie en particular, pero que consigue hacer estremecer hasta la última de mis  neuronas.

Siempre igual, desde hace… cienes y cienes de años…

Y escuchando a un Miguel, llegué a otro. Al Miguel de mis amores… Bosé. Cliqué al azahar una de las canciones que me ofrecía el margen derecho del YT y apareció otra de mis canciones de toda la vida… Otra de esas que procuro escuchar con los ojos cerrados y que también me tiene enamorada desde mi más tierna adolescencia, cuándo entre sueños y suspiros de acné, creía que mi Miguel me la cantaba solamente a mi. Esa, “Morir de amor” “Creo en ti”…


Esta vez, no cerré los ojos. Los auriculares me aislaban por completo del mundo exterior, aunque estaba sola en casa y no tenía exterior del que aislarme. Y una imagen me hizo ver el significado de estas dos canciones… de las estrellas, de  armonías, de luz, de secretos y silencios….


Que complicada es la vida y que bien tejida está.