viernes, 30 de marzo de 2012

La felicidad...

Ayer un buen amigo me preguntó  “...¿para ti que es la felicidad?”

Contesté de manera rápida lo que se suele contestar cuándo te hacen este tipo de preguntas: son pequeños momentos al cabo del día. Sonreír, hacer feliz a la gente, dar sin esperar nada a cambio...”

Una vez acostada, y esperando a que el Sr. Morfeo se acordara de mi, (jodio Morfeo...) me volvió esa pregunta a la mente. E hice un ejercicio de meditación: quise saber durante todo el día de ayer cuántas veces fui feliz,  que fue lo que me provocó esa sensación y en que momentos. 
Y si esos momentos fueron cortos o largos...

Fui feliz ayer al poco de despertarme, cuándo ya en la carretera y  al mirar al mar y no ver el sol  (maldito cambio horario), vi aparecer sobre la línea del horizonte una ralla rosado-anaranjada que me avisaba de que él estaba ahí. Que no me habían mentido y que no hizo huelga para venir a verme.

Fui feliz ayer cuándo después de horas y horas de reuniones, palabras duras, números, porcentajes, previsiones, papeles y discusiones, vi como firmaban el acuerdo que nosotros proponíamos.

Fui feliz ayer cuándo vi como se relajaban las caras de mis compañeros y aparecieron sus sonrisas.

Fui feliz ayer cuándo me recibieron en casa con un abrazo de oso,  de esos que tanto me gustan y cuándo Benjí apareció raudo por el  pasillo con su pelota en la boca y sus grandes ojos negros abiertos para saludarme y posar sus patas sobre mis piernas, esperando mi caricia.

Fui feliz ayer cuándo salí a caminar (4 km no nos los quitó nadie... ) por el paseo de la playa desde casa hasta el puerto de Masnou, mientras oía y cantaba y casi bailaba sin cortarme un pelo a que la gente me mirara, el “Last Dance” con el sol del atardecer en la cara.

Fui feliz ayer cuándo al apoyarme en un barco que te mueres para hacerme una foto en plan “este trasto es mio”, el barco se movió y tuve la sensación de que podía caer al agua del puerto.

Fui feliz ayer mientras cenaba, hablando de nuestras cosas del día a día con mi marido, mi hijo y su novia.

Fui feliz ayer cuándo vi aparecer un “ya” en la pantalla de mensajes del FC.

Y ahora mismo, cuándo mi compañera me ha sorprendido al traerme una tableta de chocolate Lindt  “para endulzarnos el dia”.

Así pues no me equivoqué al darle la respuesta... para mi la felicidad aparece en  pequeños momentos al cabo del día. La crean cosas sencillas: sonreír al ver el sol,  mientras me abrazan, mientras canto, mientras estoy con los míos, cuándo estoy con un buen amigo

Pequeños momentos que van creando mi vida.
Momentos que no cambiaría por nada.













martes, 6 de marzo de 2012

Milady, contadme... ¿cómo es vuesto sol?



Dejadme que os lo explique, mi señor, de la forma más dulce que conozco: susurrándooslo en el oído.

Cerrad vuestros ojos, ...relajaos de nuevo. Vuestras luchas contra nobleza y cruzados quedan lejanas.  Ahora en este aposento y a la luz del alba solo estamos vos y yo.  Ha sido larga la noche con vinos y bailes en palacio y antes caer dormida abrazada a vos, quiero que conozcáis algo.

Apoyad vuestra cabeza en mi regazo y escuchadme con el alma.  Imaginad mi mar,  un mar entre tierras, el más hermoso que hayáis surcado nunca en vuestro navío: un mar noble,  brillante, tranquilo; aromatizado suavemente con las  algas de la bajamar y la brisa de los suspiros de las sirenas.

Aún quedan estrellas en el firmamento. La luna no quiere abandonar el cielo. Pero empiezan a surgir los primeros rayos del alba, y ella solitaria, parte a ningún lugar, resignada.




Empiezan a cambiar los colores en el horizonte. Naranjas y rojos pugnan en una batalla que saben ganada de antemano contra azules y grises.  El mar ya no es plateado. Ahora resplandece  dorado, cual oro de vuestras capturas traídos de la lejanía de mil y un mares lejanos y bravíos.
Y justo en el centro de mi mar, empieza a temblar el fulgor de la luz anaranjada más hermosa que vos jamás hayáis podido imaginar. Avanza lentamente, cual Rey que es, volcando sobre el mundo su arrojo y gallardía.



En cuestión de segundos, el astro impera en el firmamento. Su calor estremece. Su belleza enamora.

Ese es mi sol.
  


Y el vuestro, Mi Señor.