viernes, 22 de junio de 2012

Apalabrada

La vida no deja de ser curiosa. Cuándo crees que lo tienes todo controlado, que ya sabes de que va el tema, va y te ofrece un nuevo crucigrama...

Y empiezas a recuperar y a utilizar palabras perdidas en el olvido desde hace años...

Como en el juego de las letras cruzadas: yo escribo por fin  GRACIAS y ella me cruza la C con un CONTINÚA (que te queda mucho aún que vivir!! ) Con esa alegría con la que me habla la vida cuando esta de buenas conmigo. Y triple tanto de letra y puntos extra para ella...


Y resulta que todos esos pdf  que recibo por mail  que me miro con más cumplimiento que ganas, y que me machacan a frases ZEN del tipo “lo que das lo recibes multiplicado”, y que “la gente buena toca el cielo”, y que “es mejor dar que recibir”,  pues resulta que tienen razón...

Si.... no deja de ser curiosa la vida...


viernes, 8 de junio de 2012

Un lugar especial para mi.




Hace unos años, a finales de septiembre, llegué a este pueblo. Mi marido, por entonces, llevaba el montaje y el sonido de un grupo de habaneras. No sé que me pasó en cuanto llegamos, pero Tossa me enamoró. Fue salir del coche y ver esa muralla, esa agua, esa arena gordita, esa paz...  

Se oían las gaviotas. Atardecía, el sol estaba jugando con los colores: naranjas, rosas, rojos... aunque siempre acaba por ganarle el azul más oscuro, septiembre es mágico frente al mar.

Hacía pocos días había muerto mi padre. Hasta ese momento, creí que lo tenía todo muy asumido, las últimas semanas fueron duras y el traslado a casa en un estado casi comatoso más. Pero a él le aterraban los hospitales y cuándo vimos que se acercaba el último momento, decidimos trasladarlo a casa. Costara lo que costara. Sus últimos momentos serían en su casa y entre nosotros. Así lo quiso y así lo tuvo. Los médicos de cuidados paliativos me enseñaron a inyectarle morfina. Me dejaron cantidad suficiente para varios días, pero todos sabíamos que no duraría tanto. Nunca he sido tonta: había frasquitos de morfina como para que en un momento dado no sufriera... Sigo agradeciéndole que no necesitara de mi esa dosis final.




Cuando me propuso que le acompañase a Tossa, pensé que me iría bien distraerme un poco. Además las habaneras me gustan y ese grupo especialmente.

Así que si miráis la foto, justo dónde están aparcados los primeros coches cerca del mar, estaba el escenario y  mientras él montaba las luces, los cables, los instrumentos....  yo me acerqué a la orilla. Junto a la primera farola, me senté en una roca. Metí mis pies en aquella agua limpia, fría y clara de  la Costa Brava y de espaldas al mundo lloré.  Lloré, lloré lloré,...lloré. No se cuánto rato estuve así.... Parecerá mentira, pero la playa estaba desierta, y tenía todo el mar y la luna frente a mi. Los hados y el destino respetaron mi pena y mi dolor.

Si, hasta ese momento creí que lo tenía asumido, que es ley de vida, pero no... nunca se asume una pérdida. Tossa me acogió entre sus brazos de mar y me dejó desahogarme. Junté mis lágrimas con su agua y formamos una comunión eterna. Cuánto amaré por siempre a Tossa de Mar.