domingo, 2 de septiembre de 2012

El secreto esta en dar.


Puede que si, que no sea más que intentar ser  cortes -que no hipócrita-, pero desear felicidad a la gente es algo que últimamente hago mucho.

Y no es que me falten problemas: tengo para dar y regalar, como todos en estos tiempos: económicos, familiares, laborales. Hasta de salud, que la semana que viene tengo cita con un cirujano para operarme…. (nada importante, no sufráis) Pero dentro de mí me siento bien: tranquila, serena, plena.

Mi risa ha cambiado, noto que suena realmente alegre. Me rio por cualquier cosa. A veces voy por la calle, recuerdo algo y se me escapa una carcajada, que más de una vez he de disimular como si fuera un golpe de tos…. Solo faltaría que a estas alturas me tomaran por loca….

Aunque raro es el día, bueno mejor dicho la noche,  en el que también  no derrame alguna lágrima.  Cómo se nota la vena geminiana…. Rio y lloro, dia y noche,  y consigo un perfecto equilibrio!

Pero cuando maquillo mis ojos, la mirada que me devuelve el espejo es de complicidad: esta cara mía,  ya madura,  me mira, me guiña un ojo y me dice: “tonta, no le des más vueltas, VIVE!!!”  y me sonríe. Este si que es un espejo mágico y no el de la madrasta de Blancanieves…. Jejejeje.

Debe ser eso: que al desear felicidad,  la gente me devuelva el mismo deseo y algo se cumple.  Pruébalo. Da, desea cosas buenas, vive en positivo y verás que algo vuelve.  Es como un hechizo, pero  este te aseguro que funciona 
 

 

 

 

 

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