martes, 9 de octubre de 2012

200 palabras. La Noche Encendida...

La primera vez que la vi fue una mañana a finales de un caluroso mes de mayo.  Andaba yo jugando a mi juego preferido “coge piedrecilla con la boca, escupe piedrecilla con la boca”, ser pez es lo que tiene, no da para muchos juegos más.

Nada más verla me enamoré...

Entró cautelosa en el agua, aún fría. La vi entre los reflejos del sol en el mar: mi sirena con piernas... Era una diosa! En cuanto ella se tumbaba en el agua para empezar a nadar yo me ponía a su lado y, disimuladamente, le rozaba el muslo. Pasamos así muchos días. Yo era tan feliz cuando la veía llegar!. Cuando se acercaba a mi, cuándo se tumbaba  a mi lado y nadábamos juntos. Soy pez, yo no necesitaba más que eso: nadar con ella. Bueno, eso y rozarle disimuladamente en la pierna o en el brazo (ser un pez es lo que tiene, un simple roce nos basta)

Enamorarme de una sirena con piernas! Quién me lo iba a decir!!... 

El día que ella me tomó entre sus manos para acercarme a su cara fui el pez más feliz del mundo. Mi Sirena. Nunca sabrá cuanto la amo.








1 comentario:

  1. Ya se sabe que todo es pura realidad.Aunque la gran malloria imajinan otras cosas.Pero a que importa?Jajaja

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