Ya han pasado otras elecciones. Y , país de péndulo que somos, hemos pasado mayoritariamente del rojo más pasional al azul gaviotero; excepto –como no- en algunas ciudades dónde se tiene una tercera fuerza política para elegir, anaranjada y sonriente.
Cuatro años por delante para ver que ocurre con nosotros, con la gente de los barrios y los vecinos desengañados.
Y aunque cada día que pasa me doy más cuenta de que la gente que más se queja suele ser la que menos se implica con su municipio (yo, sin ir más lejos), en estos cuatro años voy a intentar ser menos crítica. Si miro el cambio que ha hecho mi pueblo a nivel institucional no se puede negar que ha sido para mejor: la nueva biblioteca, el nuevo polideportivo, la nueva piscina municipal. Las nuevas calles peatonales del casco antiguo (que nos han dejado sin plazas de aparcamiento GRATUITO), la iluminación de la Riera, la adecuación del mobiliario urbano en plazas y parques. La nueva Plaza de la Fonería… Aunque he echado de menos el “Sopar de Dones” y el poder actuar con mi grupo en alguna fiesta de barrio, pero como no hay presupuesto…. ( aunque siempre hay algo para que actúe el trío de siempre grgrgrgr….)
Si, han sido muchos los cambios a bien que hemos sufrido en el pueblo, aunque no se si son iniciativa del partido político que nos ha regentado éstos últimos cuatro años, o si eran planes que ya venían heredados de otros partidos. Es lo que tiene estar desinformada: que no puedes opinar.
Y ahora ¿qué? Entre otras cosas quedan por conseguir los grandes retos: el puerto, el apeadero de RENFE, las playas… Tenemos cuatro años por delante para consensuar el trabajo. A ver que hacemos… os estaré observando. ;-)
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