viernes, 22 de julio de 2011

Y a partir de hoy te ignoraré siempre. Que te vaya bonito!!!

Quisiera tenerte sentada frente a mi, en alguna terraza tranquila, tomando yo una cerveza fresquita y tu un Nestea. Tu y yo solas y así, serenamente, preguntarte en plan Mou  ¿por qué?.
En todos los tonos que se me ocurran, como hizo él: con sorpresa,  enfado,  tristeza,  rabia,  ironía, alegría incluso: pero solamente te preguntaría: ¿por qué?.

Sé que obtendría tu silencio por respuesta, porque sé que no serías capaz de responderme mirándome a los ojos. En la maraña de pensamientos que abruman tu atormentada mente no encontrarás nunca ni esa ni ninguna respuesta clara.

Y ¿sabes?, no lo haré, no temas. No te lo preguntaré ni ahora ni nunca, porque seguro que me dirías, en un tono frío como el hielo: "y a ti que te importa".

Pero no lo haré no por que tema  tu respuesta, te lo aseguro, sino  por que después de los días pasados, y con la mente ya más despejada,  yo ya sé la respuesta. Y es tan banal, simple y absurda como la pregunta: por que tu eres así.

Eres así con tus amistades, con tu familia, con la gente que te aprecia... con todo el mundo. Y no creas: después de darle muchas vueltas, aún no tengo claro del todo si esto de ser así como tu eres, es del todo malo. Tu piensas en ti,  única y egoístamente tu solamente piensas en ti. En tu comodidad, en tu conveniencia. Tus decisiones causan estragos a tu alrededor, pero tu siempre estás en el centro del huracán, ni siquiera te despeinas... 
Dices que no te importa el que dirán, haces lo que te viene en gana y  luego resulta que te duelen los comentarios. No piensas que con tus actos, alrededor tuyo se crea el caos. Arrasas con la destrucción de tus decisiones y causas dolor no solo a los implicados, sino a toda la gente que está a su alrededor. Y la gente habla y se queja. Tienen derecho a hacerlo.

Y en mi conflicto interno entre ignorarte u olvidarte, he decidido ignorarte. Como cristiana que soy - y  me jacto de ello-,  no te odiaré ni ahora ni nunca, porque sé que lo que nos has hecho, en un futuro próximo, cuándo la cola de tu estela haya pasado del todo, solo nos traerá dicha.

Pero como mujer de valores y ante todo como madre, déjame decirte que a partir de hoy también cuentas con mi indiferencia. No me importa nada lo que hagas en tu mundo y con tu vida. Que rias o que llores, que digas o que hagas.... NO ME IMPORTAS NADA.

No te deseo lo mejor, porque lo has tenido y lo has dejado perder. Pero tampoco te deseo nada malo porque soy incapaz de ello.

Pero acepta un consejo de perra vieja:  vigila, algún día encontrarás la horma de tu zapato y por cada lágrima creada  llorarás un mar de ellas.

Es ley de vida: uno recibe lo que da. Quid pro quo.

Y como ultimo pensamiento dedicado a ti, emularé a Fito, el gran poeta: “mi soldadito marinero escogió a la más guapa y la menos buena".  Suerte en la vida, la vas a necesitar.











2 comentarios:

  1. Rosa,
    Nunca había entrado en tu blog...QUÉ BIEN ESCRIBES!!!
    Al leerlo, sólo me embarga un pensamiento: Decepción, es increíble como a lo largo del camino la gente nos va decepcionando...pero piensa, que queda la alegría de la gente que se mantiene a nuestro lado y a veces incluso, parece que no esté.
    Un beso, guapa!!! y ánimo!!!!
    Ester Lorenzo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Esther.
    Y a los comentarios eliminados (anónimo), solo decirle que en este blog, aparte de cristiana soy DIOSA y milagrosamente hago desaparecer lo que me da la gana. Asi que: andando que es gerundio y a buscar otro blog en el que poner amenazas.
    Y gracias "SON" por ser como eres. No cambies nunca.
    ROSA ROSAE.

    ResponderEliminar