Una de las cosas que más me agobian del mundo es conducir cuándo aún no ha salido el sol y encima hay niebla (bueno: niebla, hielo, nieve, fuerte viento... que tengo yo ya más experiencia conduciendo con fenómenos atmosféricos adversos que pa’qué!!)
Y además no hablo de una neblina de marinada, no. Me refiero a una niebla espesa como la mantequilla, de esas que casi impiden el paso de la luz de los faros de la Kangoo que conduzco. No unos faros delanteros antiniebla de esos que parecen la luz azul de una pescadería, no.... que tiene tan pocos detalles la furgoneta que llevo, que ni eso tiene. Me refiero a las de cruce. Dos tristes haces de luz que levitaban a dos palmos de distancia delante de mí y que me recordaban a una linterna cuándo se empieza a quedar sin pilas.
Y para rematar, no tienes ningún coche delante que te sirva de guía... Y el peazocapullo que llevas detrás y que normalmente se vuelve loco por adelantar a una tía en una furgoneta que ya ha sido multada y escarmentada por exceso de velocidad y que ahora respeta las señales como nadie, ése, el de atrás se me acojona y ni se le ocurre adelantarme.
Uf! Así he llegado hoy al trabajo. Con una sensación en el estómago como de haber desayunado serpientes inquietas en lugar de un triste café con leche. Estrés a mi!!! Lo mío ya es muchisisisisimo peor. Jeje.
Salir del túnel de Parpers siempre he dicho que es entrar en la otra dimensión. Cuándo entras ya puedes dejar sobre ti un precioso amanecer rosado. Incluso a veces una luna llena inmensa, blanca radiante, que se queda enfrente tuyo dándote acceso con su luz a la entrada del tunel.
Pero cuándo sales... Ay amigo, cuándo sales!!!!
...hoy niebla.
Durante el trayecto por la NII y la C-60 si que he encontrado una especie de humedad, muy típica de la zona del Maresme, como si te vaporizaran agua en las lunas del coche con un spray muy muy finito.
Ya una vez dentro del túnel los letreros luminosos te vaticinaban lo peor: “Velocidad limitada a 60, Niebla/Boira”.
Al salir del túnel, lo que yo os diga: “la dimensión desconocida” . La niebla casi no te dejaba ver el coche de delante. Pero despacito, uno tras otro íbamos tirando. Lo mejor ha llegado cuándo he sido la única “prima” que ha puesto el intermitente para salir a la derecha...
La salida hacia La Roca-Cardedeu, es cuesta abajo, una rampa pelín inclinada, y yo solita en aquella carretera y sin ver nada claro ni a un palmo de distancia. Guiándome solamente por mi instinto y por la línea blanca marcada en el suelo a mi derecha. Ni amago de luz de amanecer, ni de una triste farola. Ni la gasolinera se veía!
Era tan triste como en un cuento de navidad de Andersen
Y ala! Ahí voy yo camino de la siguiente rotonda con la esperanza de que algún coche me pase delante para guiarme por la carretera de Sta Agnés hasta la próxima rotonda.... yunamierda! Ni Diós! Pero dónde se ha metido la gente que cada mañana viene conmigo a currar???? Se han dormido todos hoy o que???
Y lo más triste es cuándo ni si quiera de cara te encuentras con otros coches.... Te sientes sola y perdida, como un chucho abandonado..... snif...
Y como para quitar el miedo mi abuela me dijo que nada mejor que rezar o cantar, así he llegado hoy a Llinars a las 7 y 45 de la mañana :cantando como una loca y dando gracias a Dios (y a San Cristóbal) por los favores recibidos.
Si es que aunque no quiera, tengo que creer.... ;-)


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