lunes, 27 de febrero de 2012

Premià de Mar



El nostre va ser un amor lent
cuit al caliu de un foc de coneixement.
Fet a poc a poc,
amb cura,
com es fan les coses sàvies.


Vaig arribar a tu una tarda d’octubre
grisa i freda.
encara ni eren els ’80.
Jo venia de la llum de la ciutat
I tu només m’oferies penombres
tristor, melangia,
res del que jo volia
...que n’estava d’equivocada!

Mica en mica vaig descobrir la teva llum
la tenies amagada
com el tresor de un pirata.
Uns dies brillaves daurada
d’altres platejada.
Però sempre viva
esperant ser desitjada


Vaig plorar les desaparicions de les teves platges
tal i com es plora a un nuvi als catorze
Vaig viure amb tu com t’omplien de sorra negra
com els camions i el vaixell  t’ultratjaven...

Vaig gaudir les teves festes Majors
amb els carrers plens de mainada
de cadires i taules,
de menjars que no acabaven
amb els músics del poble
fen ballar a avis i avies.

Vaig veure com creixies
de manera “destartalada”
com s’omplia la Riera
de sons i paraules estranyes
I tot i així,
-que deien alguns que et feien més lletja-
jo més de tu m’enamorava

Les teves aigües m’han batejat
i m’han rentat la cara de llàgrimes
que han fet comunió amb tu
caient de l’alt de l’espigó
i tornant a mi en cada onada.


Ara no se viure si no és així
de tu envoltada:
amb el calor del teu sol,
amb el só de les  teves campanes
que anuncien cada quart
que la vida passa!.

Amb els teus carrers
i les teves places
i la teva gent
i les teves trobades.


Ja no ets tan poble
ni jo tan jove.
Però, Premià meu
amb aquest jurament d’amor
et prometo fidelitat
des de dins del meu ànima.

Que ja no hi ha cap ciutat
ni cap lloc del mon
on mi trobi com a casa.

Rosa
febrer 2012


















miércoles, 15 de febrero de 2012



Siempre estas a mi lado
desde tiempos infinitos:
cuando yo era un niña
y tu me parecías  tan mayor,
tan inalcanzable
tan perfecto...
ya por entonces supe que crecería contigo.

El destino nos ató con fuerza:
un eslabón de nueva vida
soldó nuestras almas.                                                     

Y a veces el azar nos ata de cara
y entonces todo son besos.
Otras, las más, de espaldas,
pero lo vamos superando
aunque cada vez ha de ser mayor el esfuerzo.


Sólo tu sabes lo que me hiere.
Te has convertido en el reflejo
más claro
de mi oscuro espejo.
Pero también creas en mi
mis mejores sonrisas,
mis miradas más tiernas,
momentos de ensueño
                                                             
Tus abrazos aún me estremecen
después de tanto tiempo.
Tal vez sea rutina
o quizá amor eterno
...¿quién sabe?
¿quién se atreve a juzgar lo que yo siento?


Solo sé que eres mi compañero
desde tiempos ancestrales.
El que está ahí
cuando todos están lejos.
                                                                              
Al que, cuando abro los ojos
por la mañana
a veces
solo a veces
-en contadas ocasiones-
le susurro en silencio un “te quiero”
que me sale del alma



Rosa 14/02/2012                                                                            

jueves, 9 de febrero de 2012

Escrileer...



Desde muy niña me ha gustado escribir.  Recuerdo que me llegaban a doler los dedos de apretar el lápiz contra el papel, tenía tanto que contar!.  Durante años me ha acompañado una “protuberancia rara” en el dedo corazón de mi mano derecha de lo que he llegado a escribir. Gracias a la informática y a los teclados, vuelvo a tener un dedo normal. Ahora solamente se me rompen las uñas de teclear....

Con doce o trece años o tal vez menos, cada noche antes de dormir, recostada  en mi cama escribía mi “diario diario”. Le llamaba así porque en el justo momento en  que acababa de anotar los acontecimientos del día rompía el papel en trocitos muy pequeñitos, bajo las sábanas para amortiguar el ruido y luego los guardaba en la cartera, entre mis libros del colegio, para al día siguiente tirarlos en la papelera de clase. Así conseguía que nadie leyera mis historias. Que nadie supiese de mi vida. Cada día iniciaba un diario nuevo.

En aquellos cuadernos escolares, en aquellas páginas de hojas blancas y cuadriculadas o con líneas  azules o negras pautadas, de los que aún guardo su olor en mi memoria, reflejaba mis preocupaciones, o mis amoríos pre-adolescentes, o mis primeros poemas: de mis canciones preferidas y  como no sabía inglés porque fui de la generación que nos tocó de segunda lengua  francés, tomaba como base una música que me gustara tipo Alone Again de Gilbert O’Sullivan, o alguna lentorra  de Bee Gees o Chicago  e iba componiendo y cuadrando mis versos en castellano. Y con el tiempo, he de reconocer que hice verdaderas obras de arte con mis traducciones no literales.  Todavía, cuando oigo esas canciones por la radio, las canto con mis letras y me suenan preciosas. Ains... que niñez talentosa más desaprovechada....

Siento que cuando escribo, mis letras dicen más que mis palabras al hablar. Hay miles de momentos de mi vida en los que me ha salvado tener a mano un papel y un boli. Porque me he desahogado escribiendo. Porque he amado, llorado, sufrido escribiendo y porque he renacido cual ave fénix escribiendo.

Y, no se si aquí tendrá algo que ver el ser géminis, (siempre utilizo el zodíaco para contradecirme, me va de fábula pertenecer a un signo –al que apenas hago caso- que es dual)  pero de la misma manera que me encanta escribir adoro leer.  Soy muy selectiva porque no todo lo que esta editado es, según mi critica particular, digno de estar encuadernado. Pero cuando en mis manos cae un buen libro, me cuesta mucho pasar la última página.  Vivo las historias de l@s protagonist@s como si fuesen las mías propias: he creado catedrales tanto inglesas como barcelonesas, visitado cementerios de libros con la familia Sempere. He vivido en una casa de espíritus donde Rosa la bella y Clara clarividente eran yo misma.  Y miles y miles y miles de vidas más. 

Leer y escribir, de siempre, han convivido conmigo.

Además de eso, a veces recurro a mi mundo paralelo,  un mundo en el que imagino pasan cosas y fuerzo a que pasen,  donde tengo amigos que son reales, pero que actúan y viven como yo quiero  que lo hagan –que para eso es mi mundo-. Allí soy otra yo, siendo yo misma

... complicado?


Y no es que este mal de la azotea, ni loca, ni sufra ningún tipo de alteración  de doble personalidad, ni nada de eso... es solo una válvula de escape a la que recurro en mis largas noches de insomnio. Prefiero inducir mi sueño con un mundo paralelo a atiborrarme de pastillas narcóticas.

Y ahora resulta que en una red social, la que le “ponecaraaloslibros”, por aquellas casualidades de la vida, -que cuanto más vieja me hago menos casuales me resultan- se han unido  parte de  mis pasiones -leer y escribir en mi muro o en el de mis amigos me encanta-  a un “Mundo Paralelo”: un grupo selecto de “escri-lectores” elegidos entre “amigos” que no nos conocemos y administrado por alguien a quien no conozco personalmente, a quien no he mirado nunca a los ojos, pero al que siento como un cómplice  (hoy se me ha aparecido como un gato cuándo yo me iba a presentar de perro sin ni siquiera haberlo comentado!!)  y  que me hace reír como si fuera un amigo íntimo, de aquellos de toda la vida. Un gran tipo...

Quizá sea la ilusión de la novedad. Quizá dentro de un mes a ese grupo solo le queden telarañas, ruido de grillos solitarios y mi mirada bobalicona frente a la pantalla  a la espera de ver aparecer  letras y fotos. No lo sé. Pero me gusta lo que se ha creado. Me gusta la gente diversa que lo compone. Me gusta que me hagan reír, que compartan trocitos de su vida conmigo. Que me envíe besos una tortuga. Que hablemos de la chica de la curva y suene Thriller por la radio... 

Gracias a todos, por hacer mi vida real un poco más fantasiosa.






domingo, 5 de febrero de 2012



Quizás sea el día
que esta gris y frío.
Asqueroso, como el invierno.

O tal vez  sea mi pena
que ha vuelto a su sitio
allá de dónde la eché
hace ya tanto tiempo.

Solo se que vuelvo
a notar ese dolor inmenso
el que me hace llorar sin motivo,
El que me aprieta el alma
hasta sacarle el último aliento
…y me quema
y me anula.
Ese que me nace tan dentro…

Quizás sea el día
que esta gris y frío.
Asqueroso, como el invierno.

O tal vez sea yo,
Que me estoy haciendo vieja
Y ya nada entiendo.