jueves, 9 de febrero de 2012

Escrileer...



Desde muy niña me ha gustado escribir.  Recuerdo que me llegaban a doler los dedos de apretar el lápiz contra el papel, tenía tanto que contar!.  Durante años me ha acompañado una “protuberancia rara” en el dedo corazón de mi mano derecha de lo que he llegado a escribir. Gracias a la informática y a los teclados, vuelvo a tener un dedo normal. Ahora solamente se me rompen las uñas de teclear....

Con doce o trece años o tal vez menos, cada noche antes de dormir, recostada  en mi cama escribía mi “diario diario”. Le llamaba así porque en el justo momento en  que acababa de anotar los acontecimientos del día rompía el papel en trocitos muy pequeñitos, bajo las sábanas para amortiguar el ruido y luego los guardaba en la cartera, entre mis libros del colegio, para al día siguiente tirarlos en la papelera de clase. Así conseguía que nadie leyera mis historias. Que nadie supiese de mi vida. Cada día iniciaba un diario nuevo.

En aquellos cuadernos escolares, en aquellas páginas de hojas blancas y cuadriculadas o con líneas  azules o negras pautadas, de los que aún guardo su olor en mi memoria, reflejaba mis preocupaciones, o mis amoríos pre-adolescentes, o mis primeros poemas: de mis canciones preferidas y  como no sabía inglés porque fui de la generación que nos tocó de segunda lengua  francés, tomaba como base una música que me gustara tipo Alone Again de Gilbert O’Sullivan, o alguna lentorra  de Bee Gees o Chicago  e iba componiendo y cuadrando mis versos en castellano. Y con el tiempo, he de reconocer que hice verdaderas obras de arte con mis traducciones no literales.  Todavía, cuando oigo esas canciones por la radio, las canto con mis letras y me suenan preciosas. Ains... que niñez talentosa más desaprovechada....

Siento que cuando escribo, mis letras dicen más que mis palabras al hablar. Hay miles de momentos de mi vida en los que me ha salvado tener a mano un papel y un boli. Porque me he desahogado escribiendo. Porque he amado, llorado, sufrido escribiendo y porque he renacido cual ave fénix escribiendo.

Y, no se si aquí tendrá algo que ver el ser géminis, (siempre utilizo el zodíaco para contradecirme, me va de fábula pertenecer a un signo –al que apenas hago caso- que es dual)  pero de la misma manera que me encanta escribir adoro leer.  Soy muy selectiva porque no todo lo que esta editado es, según mi critica particular, digno de estar encuadernado. Pero cuando en mis manos cae un buen libro, me cuesta mucho pasar la última página.  Vivo las historias de l@s protagonist@s como si fuesen las mías propias: he creado catedrales tanto inglesas como barcelonesas, visitado cementerios de libros con la familia Sempere. He vivido en una casa de espíritus donde Rosa la bella y Clara clarividente eran yo misma.  Y miles y miles y miles de vidas más. 

Leer y escribir, de siempre, han convivido conmigo.

Además de eso, a veces recurro a mi mundo paralelo,  un mundo en el que imagino pasan cosas y fuerzo a que pasen,  donde tengo amigos que son reales, pero que actúan y viven como yo quiero  que lo hagan –que para eso es mi mundo-. Allí soy otra yo, siendo yo misma

... complicado?


Y no es que este mal de la azotea, ni loca, ni sufra ningún tipo de alteración  de doble personalidad, ni nada de eso... es solo una válvula de escape a la que recurro en mis largas noches de insomnio. Prefiero inducir mi sueño con un mundo paralelo a atiborrarme de pastillas narcóticas.

Y ahora resulta que en una red social, la que le “ponecaraaloslibros”, por aquellas casualidades de la vida, -que cuanto más vieja me hago menos casuales me resultan- se han unido  parte de  mis pasiones -leer y escribir en mi muro o en el de mis amigos me encanta-  a un “Mundo Paralelo”: un grupo selecto de “escri-lectores” elegidos entre “amigos” que no nos conocemos y administrado por alguien a quien no conozco personalmente, a quien no he mirado nunca a los ojos, pero al que siento como un cómplice  (hoy se me ha aparecido como un gato cuándo yo me iba a presentar de perro sin ni siquiera haberlo comentado!!)  y  que me hace reír como si fuera un amigo íntimo, de aquellos de toda la vida. Un gran tipo...

Quizá sea la ilusión de la novedad. Quizá dentro de un mes a ese grupo solo le queden telarañas, ruido de grillos solitarios y mi mirada bobalicona frente a la pantalla  a la espera de ver aparecer  letras y fotos. No lo sé. Pero me gusta lo que se ha creado. Me gusta la gente diversa que lo compone. Me gusta que me hagan reír, que compartan trocitos de su vida conmigo. Que me envíe besos una tortuga. Que hablemos de la chica de la curva y suene Thriller por la radio... 

Gracias a todos, por hacer mi vida real un poco más fantasiosa.






1 comentario:

  1. Hola Rosa: He podido leer tu blog y me ha gustado muchos tus palabras; a mi escribir no me gusta tanto pero la otra afición la de leer me encanta desde siempre; también es verdad que hay temporadas donde se lee más que otras, que cuesta. He de decir que me encanta lo que dices del grupo paralelo que hemos formado yo estoy muy contenta de formar parte de él; ya que aunque somos muy distintos y no nos conocemos parece que nos conocemos de toda la vida porque hablamos de cosas particulares. También todo esto me recuerda en mis tiempos que formaba parte de un blog; estuvo muy bien durante una larga temporada; luego eso cambió y desapareció. Pero cuando alguién tenía algún problema estabamos para ayudarnos y consolarlos. A mi me pasó y puedo decir que me emocionaban las palabras que me dedicaban. Con algunos de ellos sigo la amistad a través de Facebook y hablamos a menudod. Muchos besos

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