jueves, 24 de mayo de 2012

Antonio.

Me pediste permiso para ser mi amigo
y te lo di
Hablamos horas y horas
sin palabras
sin miradas,
sin sentir.                            

Poco a poco conocí tu vida
y tu la mía
Tus gustos, tu infancia, tu mundo
tus triunfos y algún que otro tormento


No te importa el que dirán,
vienes ya de vuelta:
Una infancia feliz
-como la de todos-
Una juventud guerrera y
una madurez perfecta:
padre, hijo, esposo, amigo

...pero sigues buscando estrellas brillantes
en tu cielo borrascoso.                          


La vida te ha golpeado
no solo tres veces
sino cientos.
Y de cada golpe has aprendido
que en la vida se vive,
que con lo bueno se ríe
y si hay que llorar
al carajo!: se llora sin remordimientos!!

...eso si:
sin que nadie te vea:
no sea que descubran
que aún eres frágil por dentro

Poco a poco conocí tu vida
y tu la mía                                            
Y así, a fuego lento,
se fue cociendo en el horno del alma      
la amistad, y  la ternura                                 
que por ti siento.


Rosa Rosae, diciembre 2011

 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario