martes, 9 de octubre de 2012

200 palabras. La Noche Encendida...

La primera vez que la vi fue una mañana a finales de un caluroso mes de mayo.  Andaba yo jugando a mi juego preferido “coge piedrecilla con la boca, escupe piedrecilla con la boca”, ser pez es lo que tiene, no da para muchos juegos más.

Nada más verla me enamoré...

Entró cautelosa en el agua, aún fría. La vi entre los reflejos del sol en el mar: mi sirena con piernas... Era una diosa! En cuanto ella se tumbaba en el agua para empezar a nadar yo me ponía a su lado y, disimuladamente, le rozaba el muslo. Pasamos así muchos días. Yo era tan feliz cuando la veía llegar!. Cuando se acercaba a mi, cuándo se tumbaba  a mi lado y nadábamos juntos. Soy pez, yo no necesitaba más que eso: nadar con ella. Bueno, eso y rozarle disimuladamente en la pierna o en el brazo (ser un pez es lo que tiene, un simple roce nos basta)

Enamorarme de una sirena con piernas! Quién me lo iba a decir!!... 

El día que ella me tomó entre sus manos para acercarme a su cara fui el pez más feliz del mundo. Mi Sirena. Nunca sabrá cuanto la amo.








miércoles, 3 de octubre de 2012

Cuando te encuentras un poema así, no puedes más que agradecer que todavía hayan hombres tan especiales en el mundo...


Te dije hoy que te quiero?
...pues en los sueños que tengo, te lo digo siempre.

Es en esos momentos, en el silencio de la noche
cuando te siento más mía:
tu cabeza en mi pecho apoyada,  hace la noche mas hermosa del universo.
tus ojos, silenciosos y brillantes, me hablan de amor.
Tus brazos rodeando mi cuerpo desnudo,
deseoso de tus caricias
mis labios, húmedos,  ardiendo de dolor anhelando besar los tuyos

Rozamos nuestros labios
y nuestras miradas se dicen lo que solo tu y yo sabemos...
 
Y le pido al tiempo que se detenga.
Y a la luna mía que no me deje, que quiero de seguir soñando!
Y aunque sé que ese sueño algún día se hará realidad,
 mientras tanto
... ¿te dije hoy que te quiero?


jueves, 20 de septiembre de 2012

Mi vida, mis recuerdos. Yo. (1)

Las primeras cosas que recuerdo, forzando mucho mi mente, son olores: el olor al tostadero de café cuándo nos acercábamos a la casa de mi abuela, el olor  mareante  de los taxis de Barcelona, el olor cuándo entrábamos en la bocana del metro a primera hora del día. El olor que subía del sumidero del patio de mi abuela, el olor de los Bisontes que fumaba mi padre. El olor del colegio cuándo entrábamos el lunes por la mañana,...
 
Todas estas olores son recuerdos vividos de cuándo tenia unos cuatro o cinco añitos, más no y juraría que menos tampoco.
Vienen a mi acompañados de visiones en blanco y negro: mi abuela siempre con sus delantales grisáceos y su negro cabello cubriéndose de canas.  La boina negra de mi abuelo que siempre acababa cual corona en mi cabeza, la de la reina de la casa. El horizonte de las vistas de la terraza de mi abuela,  orientada hacia mi infinito: a la derecha un trocito de mar y la cúpula de la Iglesia Mayor, a la izquierda La Meridiana. Las golondrinas  (o vencejos... no he sabido nunca distinguirlas) que cruzaban chillando el cielo cuándo tumbada en el suelo miraba hacia arriba entre la ropa colgada. La baranda gris de hormigón del patio de casa de los yayos, dónde todos y cada uno de sus nietos y algunos de sus bisnietos  hemos encallado la cabeza al meterla entre dos columnas intentando mirar abajo, a la calle Sócrates, a  la gente de la calle que desde allí parecían hormigas. El blanco de la cal que cubría las paredes de ese patio “la galería” y que se nos pegaba en la ropa cada vez que nos acercábamos a ellas...

Grises y anaranjados, pero no tristes.
Lejanos y calmos. Melancólicos y acogedores.
 
 
 
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     Mi madre nos llevaba a la casa de sus padres cada mañana. Corriendo, casi en volandas, cuándo aún no era ni de día y como dice la sevillana:  “ y el frío más te calaba”. Yo a su lado, sin separarme de ella, cómo si fuese un apéndice más de su cuerpo, intentando seguir sus pasos. Siempre en silencio. Me recuerdo como una niña silenciosa, todo todo todo lo vivía en mi mente, yo tenía  una gran vida interior, muy rica; - y sigo teniendo ese mundo dentro de mi...-  Mi hermana en sus brazos, porque era tan chiquitina que era imposible que nos pudiese seguir el ritmo. El olor del café tostado nos invadía en cuánto alcanzábamos la calle Concepción Arenal. Es olor, me daba algo de calor. Por aquél entonces yo no sabía que provenía de un tostadero de café. Para mi era la olor de la cercanía de la casa de los yayos, en el  barrio de San Andrés.
Subíamos al cuarto piso de un bloque antiguo, iluminado con tristes bombillas de color sepia, sin ascensor y con un “Principal” pintado en caligrafía negra a pincel de brocha gorda , y allí nos quedábamos mientras ella se iba a trabajar.
Mi abuela nos esperaba con su bata de andar  por casa, aún despeinada y mirando desde arriba, desde su rellano, con los brazos cruzados sobre la baranda. Poco a poco íbamos subiendo. Al llegar arriba, la sonrisa, el beso y a dormir un ratito más. A veces mi abuelo ya se había ido a trabajar y entonces nos metía en la cama con ella y nos daba el calor que habíamos perdido en el trayecto desde Horta.
Tengo el recuerdo haber dormido en una cama supletoria, con un colchón de muelles que chirriaba a cada suspiro que se daba. Entonces, para no molestar,  me quedaba quieta, muy quieta. Supongo que serían los días que por cambio de turno mi abuelo trabajaba de noche y al llegar nosotras él aún dormía. Allí, en aquél catre bajo la ventana que había en su habitación, recuerdo muchos ratos despiertos mirando hacia arriba,  a la mesita de noche de mi abuelo, esperando a que mi abuela, en susurros, me llamara para poder salir de la cama. Y allí, sobre la mesilla de noche de mi abuelo, junto al despertador de campana y su odioso tic-tac, la loción del “Tío del Bigote”  y el vaso de agua, a veces  había un bote de cristal de Vicks-vapor-up. A través de aquel botecillo, se reflejaba la luz que entraba por las rendijas de la persiana y se transformaba en un color  mágico, azul oscuro, casi morado: el color más maravilloso que hay en el mundo. Desde entonces siempre ha sido mi color preferido, el color más bonito del mundo mundial!
 


 

domingo, 2 de septiembre de 2012

El secreto esta en dar.


Puede que si, que no sea más que intentar ser  cortes -que no hipócrita-, pero desear felicidad a la gente es algo que últimamente hago mucho.

Y no es que me falten problemas: tengo para dar y regalar, como todos en estos tiempos: económicos, familiares, laborales. Hasta de salud, que la semana que viene tengo cita con un cirujano para operarme…. (nada importante, no sufráis) Pero dentro de mí me siento bien: tranquila, serena, plena.

Mi risa ha cambiado, noto que suena realmente alegre. Me rio por cualquier cosa. A veces voy por la calle, recuerdo algo y se me escapa una carcajada, que más de una vez he de disimular como si fuera un golpe de tos…. Solo faltaría que a estas alturas me tomaran por loca….

Aunque raro es el día, bueno mejor dicho la noche,  en el que también  no derrame alguna lágrima.  Cómo se nota la vena geminiana…. Rio y lloro, dia y noche,  y consigo un perfecto equilibrio!

Pero cuando maquillo mis ojos, la mirada que me devuelve el espejo es de complicidad: esta cara mía,  ya madura,  me mira, me guiña un ojo y me dice: “tonta, no le des más vueltas, VIVE!!!”  y me sonríe. Este si que es un espejo mágico y no el de la madrasta de Blancanieves…. Jejejeje.

Debe ser eso: que al desear felicidad,  la gente me devuelva el mismo deseo y algo se cumple.  Pruébalo. Da, desea cosas buenas, vive en positivo y verás que algo vuelve.  Es como un hechizo, pero  este te aseguro que funciona 
 

 

 

 

 

martes, 21 de agosto de 2012

Verano, Me gusta!


Que malo es el verano y la calor para la literatura…. No inspiran.

El otoño con sus tonos de oro, con las hojas muertas,  con la melancolía y su tristeza. Y  el invierno frio y solitario, con los copos de nieve cayendo y las ausencias.  Y  la primavera: ansiosa de pasiones, con golondrinas que vuelven a tu balcón, con el renacer de la vida…. Esas estaciones si que  dan tema. Pero el verano…

El verano tiene alegría, y la alegría como que no es buena musa. Siempre inspira más un desamor, una tristeza.  Si os fijáis el verano tiene “la canción del verano” ,”el amor del verano”  las “vacaciones de verano”  pero muy poca poesía.

Y sin embargo cuanto  romanticismo le encuentro yo  al verano: esas parejas en la playa,  cuando el chico acaricia a su amada mientras le pone crema de una manera demasiado lenta… Los besos cómplices sobre las toallas. Los abrazos en el agua del mar, que incitan a actos casi “pecaminosos”. Los cuerpos calientes de sol y mojados de gotitas de brillo de mar.  Los amaneceres y los atardeceres luminosos de agosto. Los paseos frente a las terrazas, los helados lamidos compartidos, con choques de lenguas avainilladas. Los tintineos de los cubitos de hielo  en los refrescos, que nos hacen pensar en frías y  lujuriosas caricias.

Hummmmm. SI,  realmente el verano para mi es la época más romántica del año.

Claro que quizá la palabra no sea romántica sino sensual (del latin: sensualis. Perteneciente a los sentidos)  A los 5…  que en verano se agudizan todos,  desde la vista hasta el tacto.

Vale, de acuerdo.  la cambio: el verano para mi es la época más sensual del año



PD: si va a tener razón mi madre y va a resultar que a mi edad me estoy volviendo “verdosa” jajajajaja

viernes, 22 de junio de 2012

Apalabrada

La vida no deja de ser curiosa. Cuándo crees que lo tienes todo controlado, que ya sabes de que va el tema, va y te ofrece un nuevo crucigrama...

Y empiezas a recuperar y a utilizar palabras perdidas en el olvido desde hace años...

Como en el juego de las letras cruzadas: yo escribo por fin  GRACIAS y ella me cruza la C con un CONTINÚA (que te queda mucho aún que vivir!! ) Con esa alegría con la que me habla la vida cuando esta de buenas conmigo. Y triple tanto de letra y puntos extra para ella...


Y resulta que todos esos pdf  que recibo por mail  que me miro con más cumplimiento que ganas, y que me machacan a frases ZEN del tipo “lo que das lo recibes multiplicado”, y que “la gente buena toca el cielo”, y que “es mejor dar que recibir”,  pues resulta que tienen razón...

Si.... no deja de ser curiosa la vida...


viernes, 8 de junio de 2012

Un lugar especial para mi.




Hace unos años, a finales de septiembre, llegué a este pueblo. Mi marido, por entonces, llevaba el montaje y el sonido de un grupo de habaneras. No sé que me pasó en cuanto llegamos, pero Tossa me enamoró. Fue salir del coche y ver esa muralla, esa agua, esa arena gordita, esa paz...  

Se oían las gaviotas. Atardecía, el sol estaba jugando con los colores: naranjas, rosas, rojos... aunque siempre acaba por ganarle el azul más oscuro, septiembre es mágico frente al mar.

Hacía pocos días había muerto mi padre. Hasta ese momento, creí que lo tenía todo muy asumido, las últimas semanas fueron duras y el traslado a casa en un estado casi comatoso más. Pero a él le aterraban los hospitales y cuándo vimos que se acercaba el último momento, decidimos trasladarlo a casa. Costara lo que costara. Sus últimos momentos serían en su casa y entre nosotros. Así lo quiso y así lo tuvo. Los médicos de cuidados paliativos me enseñaron a inyectarle morfina. Me dejaron cantidad suficiente para varios días, pero todos sabíamos que no duraría tanto. Nunca he sido tonta: había frasquitos de morfina como para que en un momento dado no sufriera... Sigo agradeciéndole que no necesitara de mi esa dosis final.




Cuando me propuso que le acompañase a Tossa, pensé que me iría bien distraerme un poco. Además las habaneras me gustan y ese grupo especialmente.

Así que si miráis la foto, justo dónde están aparcados los primeros coches cerca del mar, estaba el escenario y  mientras él montaba las luces, los cables, los instrumentos....  yo me acerqué a la orilla. Junto a la primera farola, me senté en una roca. Metí mis pies en aquella agua limpia, fría y clara de  la Costa Brava y de espaldas al mundo lloré.  Lloré, lloré lloré,...lloré. No se cuánto rato estuve así.... Parecerá mentira, pero la playa estaba desierta, y tenía todo el mar y la luna frente a mi. Los hados y el destino respetaron mi pena y mi dolor.

Si, hasta ese momento creí que lo tenía asumido, que es ley de vida, pero no... nunca se asume una pérdida. Tossa me acogió entre sus brazos de mar y me dejó desahogarme. Junté mis lágrimas con su agua y formamos una comunión eterna. Cuánto amaré por siempre a Tossa de Mar.





lunes, 28 de mayo de 2012

28 de mayo 2012....47 tacazos!!!!



2

8 de mayo…Un año más –que rápido pasa la vida!-  Cuántas cosas nuevas vividas en estos 365 días que se quedarán para siempre conmigo: nuevos amigos, nuevos libros, nuevas canciones…  nuevos amaneceres.

Sigo sintiéndome joven, aunque los jóvenes  ya me miran raro y alguno (bueno, varios...) ya  me hablan de “usted”.

 Tengo tantas ganas de comerme el mundo a manos llenas, de morderlo como a una fruta madura y jugosa,  que “regalime” en mi boca,  chuparme los dedos y reír y disfrutarlo!

Sobretodo de reír!!! Tengo tantas ganas de reír!!!

Sigo teniendo ganas de bailar como una loca, y cuándo nadie me ve lo hago. Y de gritarle al mundo que sigo viva, que he cumplido otro …y los que me quedan!!!!. Que como dice mi Fito: “aún me queda media vida pa’encontrar la melodía”.

46, habéis sido un buen año. Lo malo ya lo tengo todo olvidado (no sería tan malo) y a lo bueno le pongo cinco estrellas: un notable alto!

Gracias Vida, por permitirme seguir a tu lado.

Venid a mi sin miedos 47, que vamos a disfrutarlo. Que este año quiero pasarlo todo entero junto a ti  riendo, cantando y bailando!!!!








jueves, 24 de mayo de 2012

Antonio.

Me pediste permiso para ser mi amigo
y te lo di
Hablamos horas y horas
sin palabras
sin miradas,
sin sentir.                            

Poco a poco conocí tu vida
y tu la mía
Tus gustos, tu infancia, tu mundo
tus triunfos y algún que otro tormento


No te importa el que dirán,
vienes ya de vuelta:
Una infancia feliz
-como la de todos-
Una juventud guerrera y
una madurez perfecta:
padre, hijo, esposo, amigo

...pero sigues buscando estrellas brillantes
en tu cielo borrascoso.                          


La vida te ha golpeado
no solo tres veces
sino cientos.
Y de cada golpe has aprendido
que en la vida se vive,
que con lo bueno se ríe
y si hay que llorar
al carajo!: se llora sin remordimientos!!

...eso si:
sin que nadie te vea:
no sea que descubran
que aún eres frágil por dentro

Poco a poco conocí tu vida
y tu la mía                                            
Y así, a fuego lento,
se fue cociendo en el horno del alma      
la amistad, y  la ternura                                 
que por ti siento.


Rosa Rosae, diciembre 2011

 

 


miércoles, 23 de mayo de 2012



Como dentro de unos dias es mi cumple, y llevo unos días un poco raros, la semana pasada pasé por el gabinete de mi esteticista y decidí hacerme un regalo.  Bueno, en realidad han sido dos: una  higiene facial, para preparar la piel de cara al veranito (que ya mismo estoy en la playa como los lagartos boca arriba) y un masaje relajante.



Cuándo ha terminado con la higiene, ha encendido dos velas, una lámpara de sal y me ha preguntado que tipo de música quería oír mientras me daba el masaje. Le he dicho que me era indiferente, mientras fuera suave y ella  ha  elegido a Il Divo. En cuánto ha empezado a sonar el “Regresa a mi” he pensado: -Mierda…. Vaya escandalera de tíos gritando ahora. Debería haberle pedido Chill –out ibicenco”-. …Pero me he dejado llevar… ella es una tía con clase y con gusto, si ha puesto esta música será por algo…

El aroma y la sensación del aceite caliente en mi espalda, la quietud de la luz de las velas y las manos mágicas de mi esteticista han conseguido relajarme enseguida, cosa no muy difícil después del masaje facial y la mascarilla de aloe vera y menta  que acababa de recibir (no pienso contaros lo doloroso que es que te hurguen en la piel para hacer desaparecer los puntos negros…. )
 Mientras de fondo, muy flojito iba oyendo los lamentos de cuatro hombres rogando:  “perdóname, te necesito,  te voglio benne, por ti viviré” y todas aquellas cosas que a mi nunca me han dicho. Y menos en ese tono tan varonil  (“baritonil “debería escribir, pero no creo que exista el término).
Así que me he dejado llevar, como siempre, por esa imaginación mía que me lleva por la calle de la amargura y durante la media hora larga del masaje, mientras unas manos sabias  sabían lo que tenían que hacer, he viajado a Roma, cenado a la luz de velas en una terraza cercana a algún Duomo o a alguna Fontana , y cuatro varoniles italianos, voz en grito y con una rosa roja en la mano, han  suplicado mi cariño… 
Si.  Realmente ha sido un muy buen regalo de cumpleaños.






viernes, 4 de mayo de 2012

Primer domingo de mayo. Dia de la Madre.




Recuerdo que esa semana cumplía 18 años. Por fin iba a ser mayor de edad! Por fin iba a poder salir de noche, iba a tomar mis propias decisiones, iba a ser adulta ante la ley y ante mis padres!!. Llegaba a la ansiada edad de poder hacer de una vez –por fin!!!-  lo que yo quisiera hacer…

Compré una botella de cava y fui a celebrarlo al Mercado Municipal, junto a mis compañeras de la charcutería. Entrar a la plaza se convirtió en el presagio de que algo raro me pasaba. Me mareé solo entrar… aquél olor de la carne, del pescado, de la fruta, que tan familiar  me era esa mañana me repelió de una manera extraña, muy extraña.  Ni siquiera compartí el cava con ellas. Salí de la plaza que no era yo,  fuera de mi, desplazada en mi espacio tiempo. Mi cabeza me repetía algo que me asustaba oír. Yo me decía a mi misma: “No ahora no…Hoy es mi cumpleaños, mi 18 cumpleaños. Ahora no…, hoy no”

Aquéllas náuseas no eran de gastroenteritis, ni de haber comido algo en mal estado… Aquella sensación extraña yo sabía que era desde el primer momento.

Semanas atrás, al hacer el amor con mi novio, noté algo diferente… Mucha gente me ha dicho que es algo imposible. Imposible, pero yo  lo supe: aquella tarde de primavera, en la casa de abajo,  en nuestro sofá rojo, noté que me había quedado embarazada.  No fue una sensación física, (a mis 18 ya las había notado todas: las habidas y por haber…). Ni espiritual. Pero lo noté. Noté como se anclaba en mí la vida.

Llegar a casa descompuesta, envuelta en sudor frío y con aquellas benditas náuseas que no desaparecían; tumbarme en mi cama, entrar mi abuela en la habitación, tocar mi frente –igual que hacía cuándo de niña  me sentía mal-  y preguntarme “¿no estarás embarazada?” y romper a llorar como una Madalena, fueron unas escenas que recuerdo haberlas vivido desde fuera de mi, como si yo no fuese la protagonista de la historia.

Luego todo fue muy rápido: un predictor junto a mi chico,  una conversación con mis padres, con los suyos. Lágrimas y lágrimas, miles de litros de lágrimas vertidas desde que me levantaba hasta que el llanto me vencía de madrugada. Porque no entendía nada: era mi cumpleaños mi mayoría de edad, por que era la hermana mayor, porque era la responsable,  porque quería seguir estudiando, porque él ni siquiera era mi novio – ni  me había pedido para salir!-. Porque sabía de los comentarios hirientes que harían sobre mi, sobre los míos…

Una boda algo triste en el mediodía más caluroso del mes de julio,  y un primer aviso: al quitarme el vestido de novia y entrar en la ducha sangré. Que sola me sentí en aquella ducha. Recé. Recé como nunca lo había hecho. Necesitaba que él me oyera:  “… Dios, Tu has de entenderme… todos mis porqués son sobre mi,  todos mis miedos y mis dudas son sobre mi y mi vida, pero a este bebe le amo. Lo necesito… ahora no me lo puedes arrebatar. Dios no me lo quites, por favor”


Días de médicos, de fríos potros, enfermeras sonrientes, ecografías, hemorragias, de reposos absolutos. De placentas previas posteriores, de dudas y temores…. “lo tienes prendido de un hilo, un movimiento brusco y lo pierdes”…


No. No lo iba a perder. Le hablaba a cada momento. Creé un lazo de luz entre él y yo. Una cadena de amor. Yo sabía que sería “el” de la misma manera que supe “cuándo”. A solas en mi cama le canté todas y cada una de mis canciones. Le conté todo lo que haríamos juntos. Le conté mis secretos más íntimos  porque si iba a ser su madre, tenía que conocerme tal y como soy.  Y le prometí mi vida entera si él nacía.


Y una hermosa mañana de Reyes nació. El día más mágico del año, el Rey Gaspar  con barbas, corona y capa incluida, como si de un cuento de Navidad se tratase, me dio mi presente.  Verle y amarle no fue posible... le amaba desde el día que lo noté dentro de mi, casi nueve meses antes

Desde entonces,  cuándo me viene algún bajón, solo he de mirarle y cambiar mis porqués por:  por él.  Que orgullosa me hace sentir siempre!

Gracias a él soy madre.

No podría ni quisiera ser  ninguna otra cosa en este mundo más que lo que soy: la MADRE de mi hijo.

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lunes, 30 de abril de 2012

Hebras de vida, redes de música...



Que complicada es la vida…. Y que sencilla a la vez.  Cada vez estoy más segura de que todo lo que me pasa ya está trenzado,  tejido de antemano;  tramas y urdimbres de historias paralelas, de vidas  que nunca se cruzan, pero que tienen mil hilos en común.

De vez en cuándo - y ya me gustaría a mi  saber  porque extraña regla de tres- necesito oír una canción de Miguel Ríos. Una de las menos conocidas de él… una balada que  escucho indiferente, porque el inicio del tema, es pelín "tétrico" Pero cuando llega la subida del estribillo... En ese preciso momento, no sé que extraño fuego prende dentro mío que he de apaciguar con una lágrima. Una letra que no he vivido nunca, que no me recuerda a nada ni a nadie en particular, pero que consigue hacer estremecer hasta la última de mis  neuronas.

Siempre igual, desde hace… cienes y cienes de años…

Y escuchando a un Miguel, llegué a otro. Al Miguel de mis amores… Bosé. Cliqué al azahar una de las canciones que me ofrecía el margen derecho del YT y apareció otra de mis canciones de toda la vida… Otra de esas que procuro escuchar con los ojos cerrados y que también me tiene enamorada desde mi más tierna adolescencia, cuándo entre sueños y suspiros de acné, creía que mi Miguel me la cantaba solamente a mi. Esa, “Morir de amor” “Creo en ti”…


Esta vez, no cerré los ojos. Los auriculares me aislaban por completo del mundo exterior, aunque estaba sola en casa y no tenía exterior del que aislarme. Y una imagen me hizo ver el significado de estas dos canciones… de las estrellas, de  armonías, de luz, de secretos y silencios….


Que complicada es la vida y que bien tejida está.
















viernes, 30 de marzo de 2012

La felicidad...

Ayer un buen amigo me preguntó  “...¿para ti que es la felicidad?”

Contesté de manera rápida lo que se suele contestar cuándo te hacen este tipo de preguntas: son pequeños momentos al cabo del día. Sonreír, hacer feliz a la gente, dar sin esperar nada a cambio...”

Una vez acostada, y esperando a que el Sr. Morfeo se acordara de mi, (jodio Morfeo...) me volvió esa pregunta a la mente. E hice un ejercicio de meditación: quise saber durante todo el día de ayer cuántas veces fui feliz,  que fue lo que me provocó esa sensación y en que momentos. 
Y si esos momentos fueron cortos o largos...

Fui feliz ayer al poco de despertarme, cuándo ya en la carretera y  al mirar al mar y no ver el sol  (maldito cambio horario), vi aparecer sobre la línea del horizonte una ralla rosado-anaranjada que me avisaba de que él estaba ahí. Que no me habían mentido y que no hizo huelga para venir a verme.

Fui feliz ayer cuándo después de horas y horas de reuniones, palabras duras, números, porcentajes, previsiones, papeles y discusiones, vi como firmaban el acuerdo que nosotros proponíamos.

Fui feliz ayer cuándo vi como se relajaban las caras de mis compañeros y aparecieron sus sonrisas.

Fui feliz ayer cuándo me recibieron en casa con un abrazo de oso,  de esos que tanto me gustan y cuándo Benjí apareció raudo por el  pasillo con su pelota en la boca y sus grandes ojos negros abiertos para saludarme y posar sus patas sobre mis piernas, esperando mi caricia.

Fui feliz ayer cuándo salí a caminar (4 km no nos los quitó nadie... ) por el paseo de la playa desde casa hasta el puerto de Masnou, mientras oía y cantaba y casi bailaba sin cortarme un pelo a que la gente me mirara, el “Last Dance” con el sol del atardecer en la cara.

Fui feliz ayer cuándo al apoyarme en un barco que te mueres para hacerme una foto en plan “este trasto es mio”, el barco se movió y tuve la sensación de que podía caer al agua del puerto.

Fui feliz ayer mientras cenaba, hablando de nuestras cosas del día a día con mi marido, mi hijo y su novia.

Fui feliz ayer cuándo vi aparecer un “ya” en la pantalla de mensajes del FC.

Y ahora mismo, cuándo mi compañera me ha sorprendido al traerme una tableta de chocolate Lindt  “para endulzarnos el dia”.

Así pues no me equivoqué al darle la respuesta... para mi la felicidad aparece en  pequeños momentos al cabo del día. La crean cosas sencillas: sonreír al ver el sol,  mientras me abrazan, mientras canto, mientras estoy con los míos, cuándo estoy con un buen amigo

Pequeños momentos que van creando mi vida.
Momentos que no cambiaría por nada.













martes, 6 de marzo de 2012

Milady, contadme... ¿cómo es vuesto sol?



Dejadme que os lo explique, mi señor, de la forma más dulce que conozco: susurrándooslo en el oído.

Cerrad vuestros ojos, ...relajaos de nuevo. Vuestras luchas contra nobleza y cruzados quedan lejanas.  Ahora en este aposento y a la luz del alba solo estamos vos y yo.  Ha sido larga la noche con vinos y bailes en palacio y antes caer dormida abrazada a vos, quiero que conozcáis algo.

Apoyad vuestra cabeza en mi regazo y escuchadme con el alma.  Imaginad mi mar,  un mar entre tierras, el más hermoso que hayáis surcado nunca en vuestro navío: un mar noble,  brillante, tranquilo; aromatizado suavemente con las  algas de la bajamar y la brisa de los suspiros de las sirenas.

Aún quedan estrellas en el firmamento. La luna no quiere abandonar el cielo. Pero empiezan a surgir los primeros rayos del alba, y ella solitaria, parte a ningún lugar, resignada.




Empiezan a cambiar los colores en el horizonte. Naranjas y rojos pugnan en una batalla que saben ganada de antemano contra azules y grises.  El mar ya no es plateado. Ahora resplandece  dorado, cual oro de vuestras capturas traídos de la lejanía de mil y un mares lejanos y bravíos.
Y justo en el centro de mi mar, empieza a temblar el fulgor de la luz anaranjada más hermosa que vos jamás hayáis podido imaginar. Avanza lentamente, cual Rey que es, volcando sobre el mundo su arrojo y gallardía.



En cuestión de segundos, el astro impera en el firmamento. Su calor estremece. Su belleza enamora.

Ese es mi sol.
  


Y el vuestro, Mi Señor.




lunes, 27 de febrero de 2012

Premià de Mar



El nostre va ser un amor lent
cuit al caliu de un foc de coneixement.
Fet a poc a poc,
amb cura,
com es fan les coses sàvies.


Vaig arribar a tu una tarda d’octubre
grisa i freda.
encara ni eren els ’80.
Jo venia de la llum de la ciutat
I tu només m’oferies penombres
tristor, melangia,
res del que jo volia
...que n’estava d’equivocada!

Mica en mica vaig descobrir la teva llum
la tenies amagada
com el tresor de un pirata.
Uns dies brillaves daurada
d’altres platejada.
Però sempre viva
esperant ser desitjada


Vaig plorar les desaparicions de les teves platges
tal i com es plora a un nuvi als catorze
Vaig viure amb tu com t’omplien de sorra negra
com els camions i el vaixell  t’ultratjaven...

Vaig gaudir les teves festes Majors
amb els carrers plens de mainada
de cadires i taules,
de menjars que no acabaven
amb els músics del poble
fen ballar a avis i avies.

Vaig veure com creixies
de manera “destartalada”
com s’omplia la Riera
de sons i paraules estranyes
I tot i així,
-que deien alguns que et feien més lletja-
jo més de tu m’enamorava

Les teves aigües m’han batejat
i m’han rentat la cara de llàgrimes
que han fet comunió amb tu
caient de l’alt de l’espigó
i tornant a mi en cada onada.


Ara no se viure si no és així
de tu envoltada:
amb el calor del teu sol,
amb el só de les  teves campanes
que anuncien cada quart
que la vida passa!.

Amb els teus carrers
i les teves places
i la teva gent
i les teves trobades.


Ja no ets tan poble
ni jo tan jove.
Però, Premià meu
amb aquest jurament d’amor
et prometo fidelitat
des de dins del meu ànima.

Que ja no hi ha cap ciutat
ni cap lloc del mon
on mi trobi com a casa.

Rosa
febrer 2012